Sonría, doña Zaida
En el libro “Vivas en su Jardín”, las memorias de Dedé Mirabal, ésta hace mención de las compañeras de clases con las que ella y sus hermanas, las heroínas de Salcedo, compartieron en un exclusivo colegio de señoritas en La Vega. Me quedé sorprendida e incrédula cuando leí el nombre de “Zaida Aybar”, pensé: “No puede tratarse de doña Zaida”. Pero la duda se disipó cuando doña Dedé especifica “Zaida Aybar, de El Seibo”. Así confirmé que se trata de la vecina de toda la vida de mi familia.
Desde hace unas cuatro décadas, la acera de su casa está justo enfrente del lugar a donde llegué siendo pequeñita y del que me marché convertida ya en una mujer. Como todos los provincianos, visito de vez en cuando a mis familiares.
Antes me sabía los nombres de los vecinos, casa por casa, ahora ya no. A algunos no los conozco ni de vista. Pero unos pocos han sobrevivido y permanecen allí, son los que me hacen volver a encontrarme con la niña que fui. Entre estos figura doña Zaida. Ella nunca se mudó. Siempre ha permanecido en su casona enorme con un jardín muy cuidado que, ahora relaciono con el de las propias hermanas Mirabal, tan sagrado para ellas que hasta forma parte del nombre que doña Dedé dio a sus memorias.
Cuando me entero que doña Zaida fue educada en el mismo colegio que las Mirabal entiendo que fueron, tal vez, las monjas de allí quienes le enseñaron a cuidar con tanto esmero su jardín. Un lugar que siempre me pareció una especie de templo a la naturaleza. Con su césped verde impecable, las trinitarias de mil colores, las rosas y las plantas de hojas anchas, todo distribuido con gran sentido de la armonía y el ornato. La casa de doña Zaida queda en una esquina y yo me colaba para cruzar de una calle a la otra, siempre corriendo, porque a ella no le gustaba que le pisarán el césped. Pese a que tenía empleados y era la cabeza de su familia porque enviudó muy joven, se encargaba personalmente de regar sus plantas.
La recuerdo con la manguera en la mano dando órdenes al jardinero para sacar la mala hierba y las hojas secas. Mi papá, que durante mucho tiempo tuvo la fotografía como hobby, tomó una imagen que me llena de nostalgia en la que mi hermana Isabel y yo aparecemos junto a doña Zaida en el jardín, mientras ésta sostiene su inseparable manguera para regar las plantas. Yo era una niñita y ahora debo tener la misma edad que ella en esa foto y me pregunto cómo es que en tantos años, durante los que conversamos a veces por largo rato, nunca mencionó que compartió pupitre con las Mirabal.
¿Cómo es que nunca se ufanó de algo que cualquiera habría exhibido hasta con vanidad? Después, entiendo que no es tan extraño si partimos de que también me tomó décadas enterarme que su esposo había sido legislador durante el gobierno de Juan Bosch. Lo supe por casualidad, hace un par de años, cuando observaba un mural que tiene en el recibidor de su casa. Allí están los recortes con las imágenes del hombre que nunca tuvo un sustituto en su vida.
Esas fotos se encuentran cerca del lecho en el que hoy, doña Zaida enfrenta una enfermedad difícil. En ese lugar espero que sonría cuando escuche a sus vecinas de toda la vida leerle esta columna.
Recuerdo ir a la casa de Doña Zaida algunas tardes con mi mama. Recuerdo su hermoso jardin y sus florecientes trinitarias que se podian ver desde la calle.
Me he sentido muy identificada con tu escrito y me uno en oracion por la salud de Doña Zaida q es muy querida por nosotros.
Gracias por tantos artìculos bonitos de los personajes y lugares de nuestro pueblo, los cuales nos hacen recordar tan gratos momentos de nuestra niñez y juventud en nuestro querido y amado Seybo.
La verdad es que retrataste fielmente el jardìn de doña Zaida precioso y ùnico en nuestro pueblo, al igual que su casa.
Una vez màs gracias
Marìa Ramos
Hablar de Doña Zayda, de su jardin tan hermoso, es parte de mi vida, ya que no relaciono mi casa materna, sin mencionar o tener presente el frente de ella, que viene a ser, la casa y el jardin de Doña zayda. Para mi es como parte de mi vida, mi niñez, mi adolesencia, etc. Le tengo un cariño muy especial a ella, por eso le pido a Dios que le de su salud y que permita prolongar un poco mas su vida, por este mundo,en el cual estamos de paso. Gracias por el escrito, ya que mi mamá se lo leyó y la hizo llorar de la emoción. A mi me pidió, que te diera las gracias por tomarla en cuenta y me lo dijo con palabras de agradesimiento del alma, porque asi las senti.
Gracias por tener el pueblo tan vivo a traves de escritura, gracias por acercarme a la memoria, gracias por ser Seybana y gracias por ser mujer…
necesitamos mas de nosotras y nosotros para que el referente local sea modificado… !GRACIAS!
Como esta doña zaida, soy una madre de 33 años, pero en mi corto tiempo en la tieera aprendi, que cada persona nace con un don especial, no le conosco solo lei, el blog de alicia y su historia me llamo la atencion y regosijo, dice el Salmo 40, que el que espera en Jehóva EL escucha su clamor, clame a EL y EL te respondera,Yo lo se lo hizo con migo y me regalo denuevo la vida. Dios te bendiga, y gracias por enseñarme esa leccion, la disgrecion es un don que pocos lo tienen
calidad humana de dona zaida es extraordinaria recuerdo cuando los estudiante universitario recogiamos la cuota economica que los ciudadano honrosamente les daban a los estudiante de la uasd dona zaida al recibir su recivo siempre pendiente de que su nombre estuviera escrito correctamente y si habia falta ortografica llamaba a la atencion inmediatamente.
una senora ejemplar para nuestra provincia y una vez me solicito que queria saludad a jose tomas cuando fue senador peticion que con justo fue hecha realidad. Honor en vida a quie se merece dona zaida mujer inmaculada
quien por muchos tiempo contrubuyo con los estudiante del seibo en la uasd esto es desarrollo. hoy tenemos mucho fruto.
Honor a quien honor merece. Honrar honra, la profesora Zaida Aybar Morales no solo fue una señora de aquellas que le pesaban el ruedo de la falda sino también de aquellas mujeres que dejaron parte de su juventud de las aulas de una escuela impartiendo docencia. Dona Zaida como la conocimos, meritoria como la prof. Eloina Constanzo, la doctora Ines Constanzo, Águeda Chala, Germania Nolasco, Luisa Nolasco, entre otras no menos importantes, fueron mujeres digna de imitar y ejemplo ha emular. Las mujeres seibanas, en dona Zaida, tuvieron una mujer de empuje, vertical, transparente, con concepciones clara de ser madre y padre a la vez, en fin hablar de dona Zaida es decir, vivir con decoro.
Quiero darte las gracias por usar tu talento y profecionalidad para resaltar nuestros valores.Tu articulo me lleno de nostalgia y orgullo a la vez.
Como seibana tambien disfrute en mi infancia de ese hermoso jardin. Desde la acera lo contemplaba a diario cuando me dirigia hacia el liceo. Aunque no conocia personalmente a dona Zaida,la imaginaba con mucha sensibilidad humana.Gracias de corazon.