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	<title>Cosas de duendes</title>
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	<description>Otro blog más de WordPress</description>
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		<title>¡Cosas de Duendes  será un libro!</title>
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		<pubDate>Tue, 31 Aug 2010 20:17:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alicia Estévez</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.aliciaestevez.com/wp-content/uploads/2010/08/InvitacionCosasdeDuendes.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-363" title="InvitacionCosasdeDuendes" src="http://www.aliciaestevez.com/wp-content/uploads/2010/08/InvitacionCosasdeDuendes.jpg" alt="" width="432" height="647" /></a></p>
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		<title>Encima del moño</title>
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		<pubDate>Fri, 13 Aug 2010 14:01:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alicia Estévez</dc:creator>
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		<description><![CDATA[¿Quiere mucho a sus hijos? Yo también amo a los míos, pero cuando las vacaciones llegan a la recta final, se acaban los campamentos y andamos halándonos los cabellos en las librerías y las tiendas donde venden útiles, uniformes y zapatos escolares, me ataca un síndrome al que le llamo “hijitis”. Este síndrome se manifiesta [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.aliciaestevez.com/wp-content/uploads/2010/08/nino-aburrido.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-360" title="nino-aburrido" src="http://www.aliciaestevez.com/wp-content/uploads/2010/08/nino-aburrido.jpg" alt="" width="350" height="272" /></a>¿Quiere mucho a sus hijos? Yo también amo a los míos, pero cuando las vacaciones llegan a la recta final, se acaban los campamentos y andamos halándonos los cabellos en las librerías y las tiendas donde venden útiles, uniformes y zapatos escolares, me ataca un síndrome al que le llamo “hijitis”. Este síndrome se manifiesta porque todo el día tengo la sensación de que llevo a mis hijos sobre la cabeza, en buen dominicano, en el moño, y debo hacer malabares para que ninguno se caiga de allí.</p>
<p>¿Qué sucede? Que como casi no hay actividades extracurriculares y, además, los padres nos vamos al trabajo, los tenemos metidos en la casa, sin apelación. Te dices que debes dejarlos, ¡los pobrecitos!, que se acuesten y se levanten tarde. Después de todo, están de vacaciones. Hasta levantas las restricciones para ver televisión.<span id="more-359"></span></p>
<p>Confías, ilusa de ti, en que ellos tendrán suficiente sentido común como para saber que el televisor y la computadora deben descansar del uso continuo y te marchas al trabajo esperando que al regresar habrán hecho lo que les corresponde: bañarse, recoger su cuarto, sacar al perro y cambiarle el agua a la tortuga. Esto partiendo de tooodas las horas libres de las que disponen. Pues, ¿qué cree? Si como yo, pisa la puerta de su dulce hogar cuando ya se ha marchado el sol, puede que se haya encontrado con el mismo panorama: todo el mundo con la ropa de por la mañana, es decir, sin bañar; la pecera de la tortuga con un olor como para llamar a sanidad y “regalos” del perro por cada esquina.</p>
<p>Cuando ofreces castigos similares a los de la Inquisición, puede que obtengas la respuesta correcta. Me ha pasado. Como soldados, se bañan temprano, hacen sus quehaceres, pero, al terminar, corren hacia el televisor y, entonces, viene el remordimiento de conciencia, “esos niños no pueden ver tanta televisión”. Y comienzas a inventar. A mí se me ocurrió comprar unas figuras de madera que parecían rompecabezas para que cada uno armara la suya. Pero, apenas abrimos las cajas, el asunto se complicó. No son rompecabezas. En realidad, se trata de unas especies de esculturas que no se arman con el simple deseo de hacerlo. Ameritan lijar los pedazos, colocar pegamento y pintar.</p>
<p>Claro que el proceso para descubrir esos requerimientos, primero provocó como cinco llamadas a mi oficina y, luego, por supuesto, vino la petición. “Mami necesitamos que nos compres lija, pegamento y pintura al óleo, para poder armar las esculturas de madera”. “No puedo. Tengo el tiempo contando con el lío de los útiles escolares”, les dices.</p>
<p>Pero no puedes frustrar a los artistas que, por primera vez en la semana, dejaron la TV apagada para hacer otra cosa.</p>
<p>Así que, de nuevo, te rompes la cabeza para sacar el tiempo e ir a comprar materiales que nadie te ha ordenado buscar, sino que fueron producto de tu propia creatividad en la busca desesperada por encontrar que los niños tengan ocupación hasta que inicie el año escolar y todo vuelva a la rutina agobiante, pero necesaria.</p>
<p>Porque, admitámoslo, cuando los pequeños tienen mucho tiempo libre se lo pasan “descansando” encima del moño de nosotros, sus padres.</p>
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		<title>Los que besan pantallas</title>
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		<pubDate>Wed, 11 Aug 2010 16:59:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alicia Estévez</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Miraba la piscina contando los minutos para sumergirme. En el lugar había varias adolescentes. Desde que las vi, me dije que cacarearían como gallinas y no habría quién las sacara de esa agua azul fabulosa que brillaba al sol. Pero mientras yo casi corría a darme un chapuzón, aquellas muchachitas, entre 14 y 18 años, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.aliciaestevez.com/wp-content/uploads/2010/08/bb01chat.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-355" title="Man using his blackberry mobile phone while relaxing in cafe." src="http://www.aliciaestevez.com/wp-content/uploads/2010/08/bb01chat.jpg" alt="" width="568" height="379" /></a><br />
Miraba la piscina contando los minutos para sumergirme. En el lugar había varias adolescentes. Desde que las vi, me dije que cacarearían como gallinas y no habría quién las sacara de esa agua azul fabulosa que brillaba al sol.</p>
<p>Pero mientras yo casi corría a darme un chapuzón, aquellas muchachitas, entre 14 y 18 años, permanecían vestidas, chorreando de sudor y sentadas una al lado de la otra conversando animadamente pero no con sus vecinas de asiento, a las que ni miraban; las charlas que sostenían tenían lugar a través del ciberespacio.<span id="more-354"></span></p>
<p>Todas, sin excepción, chateaban con sus teléfonos celulares y nada de su entorno parecía importarles.</p>
<p>Las madres, literalmente, las agarraron por los brazos y casi las lanzaron a la piscina para que se bañaran. A esta experiencia siguió otra. En el salón de belleza donde me arreglo.</p>
<p>Una adolescente de 13 años se asaba dentro de un secador mientras todos sus sentidos estaban concentrados en la conversación con mensajes de texto que sostenía a través del teléfono y en la música de los audífonos que llevaba calados en los oídos. Una de las empleadas del salón dijo que ese “desconecte total” es habitual entre las clientas jóvenes.</p>
<p>Me preguntó que si no me había fijado en la gente que va chateando mientras conduce por las calles. Le dije que no.</p>
<p>Pero al salir, presté atención y me quedé perpleja. En un atasco de tránsito, estaba rodeada de conductores chateando para los que el volante era un asunto secundario.</p>
<p>El colmo de los ausentes presentes me ocurrió con dos sobrinos varones adolescentes, de 17 y 18 años, a los que llevé a la playa. Éstos, no conformes con los celulares, también andaban con una mini lapto. Así que el fin de semana poco tuvo que ver con la palabra “compartir” en familia. Pues, como las chicas que mencioné al inicio de este escrito, estaban sentados junto al grupo pero ni se enteraban de nuestra existencia.</p>
<p>Cuando soltaban la lapto o el celular, corrían hacia la TV de la que no apartaban los ojos ni para comer. Pensé que estos jóvenes viven como viejos.</p>
<p>Cuando iba a la playa, durante mi adolescencia, mis padres debían sacarme casi con grúa del agua porque ellos, los adultos, se cansaban primero.</p>
<p>Ahora es al revés. Los adultos y los niños disfrutamos de las playas, pero los adolescentes permanecen distantes como ancianos incapacitados que se pegan al teléfono para comentar sus achaques con sus iguales.</p>
<p>Estos muchachos acuden a las fiestas familiares pero no bailan. Van a las playas y las piscinas pero si se meten al agua es por ratitos, como si la edad no les diera para más.</p>
<p>Viven aventuras y emociones pero a través de la televisión, como a quienes se les terminó la vida y sólo les queda soñar mirando una pantalla. Esta “ciberjuventud” parece mutilada y discapacitada, más cercana a la edad cuando las energías y el tiempo se acaban que a la época dorada de la juventud. Pero, además, la mayoría actúa como entes ajenos al mundo que les rodea y, con él, a las personas que les aman y tienen la “mala suerte” de no encontrarse a kilómetros de distancias, o al doblar la cuadra, para que merezcan su atención. Es más, hasta creo que besan más pantallas frías que rostros queridos.</p>
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		<title>Salvado por un carnet</title>
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		<pubDate>Fri, 30 Jul 2010 16:39:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alicia Estévez</dc:creator>
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		<description><![CDATA[El disparo que recibió en un muslo Wagner Ferrera, de 33 años, a manos del sargento mayor Delio Familia, trajo a mi memoria el régimen del doctor Joaquín Balaguer. Los años 70, cuando aún era una niña. Yo no sabía mucho de represión, pero recuerdo que había un temor intrínseco a los policías. Un miedo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El disparo que recibió en un muslo Wagner Ferrera, de 33 años, a manos del sargento mayor Delio Familia, trajo a mi memoria el régimen del doctor Joaquín Balaguer. Los años 70, cuando aún era una niña. Yo no sabía mucho de represión, pero recuerdo que había un temor intrínseco a los policías. Un miedo que nadie te explicaba bien, pero que todos te transmitían.</p>
<p><span id="more-350"></span>No se podía hablar sobre los crímenes políticos. Recuerdo ese temor, ese susto, cuando un grupo de niños veíamos venir a alguien de uniforme, el silencio que hacíamos hasta que cruzaba y cómo, entonces, proseguíamos el juego. Esto pese a que mi familia y la de mis amiguitas cercanas, gracias a Dios, nunca fueron perseguidos políticos.</p>
<p> Pero, a pesar de que era una niña, captaba el terror y, aún de adulta, lo recuerdo. Ayer lo reviví al leer lo que pasó en Azua, cuando a Wagner se “le pegó” un tiro porque abrió la boca. Tal cual los doce años, digo yo. Resulta que Wagner estaba conversando con el corresponsal de Listín Diario Marcos Lorenzo. Este último investigaba sobre el tiroteo que la tarde del miércoles cobró la vida de dos personas, en lo que las autoridades calificaron como un intercambio de disparos entre agentes de la Dirección Nacional de Control de Drogas y narcotraficantes.</p>
<p> El incidente está en investigación y se convirtió ayer en la noticia del día. Por eso, Marcos estaba buscando reacciones de los ciudadanos sobre el hecho en que, precisamente, dos civiles ajenos al operativo que realizaba la DNCD, perdieron la vida. Sobre eso hablaba Marcos con Wagner quien, haciendo uso de la democracia que ha costado tanta sangre en este país, le dijo lo que pensaba sobre la represión policial. Era un ciudadano parado frente a un banco esperando a un familiar y que fue abordado por un medio de comunicación interesado en conocer su parecer sobre un hecho de interés para la comunidad. Y dijo lo que pensaba.</p>
<p> Fue su único delito. La suerte no estaba de su lado, pues, por el lugar cruzó el sargento Familia. Le dijo que no podía estar parado frente al banco, ubicado en las inmediaciones del parque central de Azua. Wagner, le explicó al policía que estaba esperando a un tío suyo, que se encontraba haciendo unas gestiones en el banco. El uniformado insistió en que, como quiera, el joven no podía estar ahí.</p>
<p>Entonces, según el testimonio del periodista Marcos Lorenzo, el sargento le dio un balazo a Wagner. Tras lo cual, cuando el reportero tuvo la valentía de cuestionar la acción y tratar de tomar una foto, el sargento mayor Familia le apuntó con su arma en la cabeza. Resignado, Marcos le dijo al sargento Familia que de él dependía si seguía con vida o no. A Marcos no le tocó un tiro también porque personas que se acercaron al observar el incidente, le advirtieron al sargento que el joven era un reportero de Listín Diario. Sólo así dejó de apuntarle y le permitió que se marchara. De modo que a Wagner le dieron un tiro por abrir la boca. Y a Marcos lo salvó el carnet de periodistas. Pienso que sólo lo que pase ahora con el sargento Familia hará que éste entienda la diferencia entre la actualidad y los 12 años balagueristas, que ya pasaron.</p>
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		<title>La corona</title>
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		<pubDate>Fri, 09 Jul 2010 12:53:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alicia Estévez</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Una amiga, que se encuentra entre mis personas favoritas en este mundo, me puso en estos días un mensaje de correo electrónico que parecía un SOS. Decía: “Necesito ayuda, estoy embarazada”. Esas cuatro palabras me transmitieron todo el pánico que siente esta muchacha valiente y osada, frente a muchos desafíos, que, sin embargo, ante una [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.aliciaestevez.com/wp-content/uploads/2010/07/histerica.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-345" title="histerica" src="http://www.aliciaestevez.com/wp-content/uploads/2010/07/histerica.jpg" alt="" width="306" height="305" /></a>Una amiga, que se encuentra entre mis personas favoritas en este mundo, me puso en estos días un mensaje de correo electrónico que parecía un SOS. Decía: “Necesito ayuda, estoy embarazada”.</p>
<p>Esas cuatro palabras me transmitieron todo el pánico que siente esta muchacha valiente y osada, frente a muchos desafíos, que, sin embargo, ante una de las experiencias más naturales en la vida de una mujer reacciona con miedo. Quiere disimularlo pero está aterrada. No buscaba un bebé, está estudiando, planeando cosas, disfrutando de su pareja y, de repente, la palabra “positivo” en una prueba de embarazo a la que se sometió con incredulidad, le cambió la vida, pese a que aún no ha pasado nada.</p>
<p>Pues, todavía las náuseas no acompañan sus mañanas llenándolas de mareos y tampoco le ha crecido el vientre, se trata sólo de algunas semanas de gestación. Pese a ello, ha quedado tan impactada que buscaba orientación como si junto con el diagnóstico le hubiesen entregado el bebé para que lo lactara y bañara sin que tuviera la mínima idea de cómo hacerlo. Por eso me escribió aquel mensaje de pánico que, no se lo dije, pero me causó risa.<span id="more-342"></span></p>
<p>Como respuesta a la llamada de ayuda, dos amigas nos reunimos con esta primeriza que todavía guarda en el semblante el susto que sintió cuando se enteró de la inesperada noticia. De las tres yo, madre de tres niños, era la experta. La otra sólo tiene sobrinos por lo que aún anda despistada en este tema y, tengo la impresión, que, cuando le anuncien que será madre, también tendremos que salir corriendo a rescatarla del shock. En fin, lo primero que hice fue sacar del carro dos libros, “Qué Esperar Cuando se está Esperando” y “Sus hijos”. Se los recomendé por “experiencia”.</p>
<p>Le dije que me habría ido mucho mejor si los hubiese leído cuando nació mi primogénito, pero no lo hice. El siguiente paso fue el primer regalo para mi sobrino, sí dije sobrino. Resulta que esta amiga querida y yo estamos espiritualmente conectadas. Todo lo que le entregué era azul, desde la bolsita hasta el obsequio. En lugar de protestar, “por si se trata de una hembra”, como  habrían hecho otras embarazadas, ella comentó, ”Sé, que será varón”. “Yo también lo pensé”, grité  aliviada por no haber metido la pata.</p>
<p>Después vinieron los consejos: para las náuseas, algo frío, no caliente como muchos piensan; si le ataca la ciática, cuando le crezca la barriga, que deje la pierna en la posición en que esté y respire hasta que se calme y, por supuesto, que se mime y se consienta.</p>
<p>Lamenté que tampoco hice esto último, pero espero que ella sí lo haga. El consejo final era que dejara de lado el susto y disfrutara el milagro que ocurre en su cuerpo. Pues las mujeres que somos profesionales y tenemos sueños y ambiciones  a veces mutilamos esa parte maravillosa de nuestro ser que es el sentido de la maternidad porque vemos a los hijos como una amenaza para nuestra libertad, sin entender que ellos pueden ser la corona que le pongamos a los éxitos en nuestras vidas.</p>
<p>Yo, por ejemplo, juré en la adolescencia que nunca tendría hijos y, ahora, me alegro de haber faltado a mi palabra.</p>
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		<title>Salvar a Camill Marie</title>
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		<pubDate>Wed, 16 Jun 2010 17:02:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alicia Estévez</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Camill Marie Encarnación Albizu nació el 10 de diciembre pasado en el Centro Médico Moderno. Sufría una anemia severa. A los tres meses pesaba sólo 8 libras. El 17 de marzo de este año, presentó dificultad respiratoria, palidez y taquicardia. Un hemograma reveló que tenía la hemoglobina muy baja. Fue ingresada para trasfundirle sangre. El [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Camill Marie Encarnación Albizu nació el 10 de diciembre pasado en el Centro Médico Moderno. Sufría una anemia severa. A los tres meses pesaba sólo 8 libras. El 17 de marzo de este año, presentó dificultad respiratoria, palidez y taquicardia. Un hemograma reveló que tenía la hemoglobina muy baja. Fue ingresada para trasfundirle sangre. El 27 de marzo es sometida a una biopsia que lleva al diagnóstico de “médula vaga” o “aplasia medular”. El 7 de abril un análisis arroja positivo en citomegalovirus, un virus que infecta las células y hace que éstas se agranden.<span id="more-339"></span></p>
<p>La niña es ingresada para tratamiento en la Plaza de la Salud. Pero el día 10 de abril sufre deshidratación severa, hemoglobina baja, plaquetas baja, glóbulos blancos bajos y problemas respiratorios. En 22 días se le transfunde sangre en cinco ocasiones y plaquetas dos veces. Luego es tratada con antibióticos por estafilococos. El 26 de abril se repiten los análisis en el exterior del país sobre el citomegalovirus. El resultado es negativo. El 4 de mayo es ingresada de nuevo por deshidratación, vómitos y tos. Requiere, nueva vez, sangre y plaquetas además de que se inicia la aplicación de un tratamiento inyectado.</p>
<p>El 18 de mayo requiere un nuevo internamiento y otra transfusión de sangre. El 28 de mayo la bebé pesa nueve libras. El primero de junio, pese a que ha sido sometida a un tratamiento, la médula no arranca. La hemoglobina y las plaquetas continúan bajas. Se le repite el hemograma para ver los valores y considerar otra posible transfusión. El 6 de junio está de vuelta en el hospital; recibe otra transfusión. Al día de hoy, Camill Marie sólo pesa 8 libras y 8 onzas.</p>
<p>Mientras, sus padres, enviarán, nuevamente, a Estados Unidos los análisis para descartar o confirmar la posible aplasia medular, que es la principal sospecha de los médicos que la tratan. Estos médicos han recomendado que la bebé sea llevada al exterior. Al recibir la información sobre el caso busqué la definición de “aplasia medular” y encontré que es la desaparición de las células encargadas en la médula ósea de la producción de la sangre. Lo que trae como consecuencia una disminución de los hematíes (glóbulos rojos), de los leucocitos (glóbulos blancos) y de las plaquetas.</p>
<p>Es decir, la médula no produce lo que necesitamos en la sangre, por lo que se suelen requerir transfusiones constantes muy seguidas. Camill Marie, en la actualidad, toma leche de 24 calorías combinada con cereal de arroz, aceite y sirup de maíz ya que no come más de dos onzas cada dos horas. Está medicada, además, para el reflujo gástrico, los gases y también toma vitaminas.</p>
<p>No conozco a sus padres, Jorge Luis Encarnación y Wendy Patricia Albizu, con quienes tengo una amiga común que fue la que me puso al tanto de este drama. En un email, Wendy y Jorge Luis explican hasta el más mínimo detalle del caso incluyendo los nombres apellidos y los teléfonos de todos los médicos que han atendido a su pequeña. Se notan desesperados porque no hay avance en el desarrollo de la niña ni un diagnóstico claro.</p>
<p>Necesitan llevarla al exterior y no tiene los recursos. Por eso he escrito esta columna, para pedir ayuda urgente, sin demora. Está en juego la vida de esta niñita.  Para ayudar tienen la cuenta 07306690013 en el BHD, ¿Se imagina si, entre todos, pudiéramos lograr el milagro de salvar a Camill Marie?</p>
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		<title>Despedida al “macuto”</title>
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		<pubDate>Wed, 26 May 2010 13:55:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alicia Estévez</dc:creator>
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		<description><![CDATA[“Era perfecta. Deberías hacerle una despedida”, fue la reacción de mi hija Laura al enterarse que mi cartera favorita durante varios años había quedado fuera de combate. “Es verdad”, le respondí. Porque sentí que tenía razón. A nadie se le ocurre marcharse de una casa, un restaurante o cualquier lugar donde ha sido bien atendido [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>“Era perfecta. Deberías hacerle una despedida”, fue la reacción de mi hija Laura al enterarse que mi cartera favorita durante varios años había quedado fuera de combate. “Es verdad”, le respondí. Porque sentí que tenía razón. A nadie se le ocurre marcharse de una casa, un restaurante o cualquier lugar donde ha sido bien atendido sin decir adiós. Ni romper lazos afectivos o enterrar a un ser querido sin hacerle sentir lo importante que fue para nosotros.<span id="more-337"></span></p>
<p>Hasta cuando se nos muere una mascota, solemos hacer toda una ceremonia del adiós. En Estados Unidos, por ejemplo, vi un amplio y bien cuidado cementerio de perros, a donde los dueños pueden ir a depositar flores a quienes fueron sus leales compañeros.</p>
<p>Pero con los objetos que nos han sido útiles no ocurre lo mismo. Nadie construiría un cementerio de zapatos, pantalones, platos o carteras. El destino de nuestros artículos personales favoritos puede ser tan ingrato como el zafacón de la basura o tan digno como cuando lo pasamos a un segundo usuario más necesitado que nosotros. En cualquier caso, el momento en que sacamos de nuestras vidas una prenda de vestir o un mueble, suele ser breve y sin ceremonia. Un día te pones a revisar el clóset, y descubres una blusa que no te pones hace años, la miras por detrás y por delante y, con determinación, la lanzas a una funda de “la ropa para dar” y así inicia la pieza el viaje hacia su nuevo dueño o dueña, sin que el anterior propietario se moleste en agradecerle todo el tiempo en que le fue útil.</p>
<p>También pasa como con mi cartera favorita, que era mi compañera inseparable hasta el pasado domingo cuando el cierre se desprendió y, pese a que el resto de ella está en perfecto estado y a lo mucho que celebraba su utilidad, la sustituí dejándola a un lado del clóset, sin mayores miramientos, y, me avergu¨enza decirlo, ni se me ocurrió agradecerle los servicios prestados, ¡y mira que fue útil! Para empezar, la compré hace tres años en uno de esos arranques certeros que a veces sufrimos las mujeres en las tiendas: Miramos algo y decimos, “me lo llevo”.</p>
<p>Iba de viaje y casi no reparé en la excelente compra que había hecho hasta que empecé a meterle cosas. Era grandísima, cogía de todo y yo la aprovechaba al máximo. Se convirtió en algo común, cada vez que alguien debía sostener mi cartera, la pregunta: “¿Qué llevas ahí que pesa tanto?” Acostumbraba a responder, “A mis tres hijos y al perro”. Yo adoraba esa cartera pero mi espalda llegó a odiarla y un día gritó por ello. La oí perfecta y dolorosamente. Dejé los tacos, otra de mis debilidades, y el “macuto”, como la llamaba, pasó un tiempo medio vacío hasta que me sentí bien y, como toda mujer que se respete, volví a mis tacos y a llenar mi bolso hasta el tope. En una ocasión, metí hasta una laptop.</p>
<p>Admito que soy una malagradecida porque mi cartera se mantuvo fiel y hasta guardó secretos, como mi incapacidad para mantenerla ordenada, sin contárselos a nadie. Así que no la echaré al zafacón, tendrá un destino digno en otras manos que la reparen. Pero, antes de su viaje hacia su próxima dueña, estoy complaciendo a mi hija Laura y esta es la despedida de mi “macuto”, perdonando los lectores este tema tan “trascedente” para el país.</p>
<p>Está permitido reír.</p>
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		<title>Un país en venta</title>
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		<pubDate>Fri, 21 May 2010 15:22:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alicia Estévez</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Cualquier cosa que tenga un precio cae en la categoría de mercancía. Por eso, bien dice una canción, que sólo lo barato se compra con dinero. Si el destino de un país vale para muchos de sus ciudadanos 500 ó 3 mil pesos, ese país debe ser poco preciado para esas personas. Piense en una [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.aliciaestevez.com/wp-content/uploads/2010/05/elecciones.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-335" title="elecciones" src="http://www.aliciaestevez.com/wp-content/uploads/2010/05/elecciones.jpg" alt="" width="568" height="377" /></a><br />
Cualquier cosa que tenga un precio cae en la categoría de mercancía. Por eso, bien dice una canción, que sólo lo barato se compra con dinero. Si el destino de un país vale para muchos de sus ciudadanos 500 ó 3 mil pesos, ese país debe ser poco preciado para esas personas.</p>
<p>Piense en una familia que se desborda en atenciones ante un individuo que llega bien montando y gastando dinero, entregándole a sus hijas, o hijos, de todo se ve, a cambio de regalos, brindis de alcohol y comida.</p>
<p>Ocurre que, ante el brillo del oro, no se toman la molestia de indagar de dónde proviene la bonanza del pretendiente o, al menos, si se trata de un hombre comprometido.<span id="more-334"></span></p>
<p>Analice si esa familia, cuya descripción coincide con las de muchas de este país, le inspiraría respeto.</p>
<p>Pues, a mí me pasó que le perdí un poco el respeto a mis conciudadanos cuando me enteré el pasado 16 de mayo que cómo en muchos otros procesos electorales, los partidos habían salido a las calles con las billeteras bien provistas para comprar la voluntad de los votantes. Y muchos tenían sus votos en oferta, listos para la venta.</p>
<p>Hubo quien lo pregonó hasta con letreros. Como el grupo de jóvenes que en Villa Altagracia escribió, con faltas ortográficas, además, que aún no habían votado porque esperaban ofertas.</p>
<p>Parece un chiste pero es una tragedia. Lo que pasó en estas elecciones evidencia algo que no me gusta nada.</p>
<p>Nuestras clase política ya no es la única corrompida. El discurso de que el pueblo es engañado por los avivatos que los visitan con saco y corbata cada cuatro años ya no tiene mucho asidero. La gente conoce con claridad por quién vota. Saben cuándo están escogiendo un narcotraficante, un corruptor de menores, un analfabeto y hasta a un ladrón. Lo oyes en las conversaciones que se dan en lugares públicos. Comentan las fallas de sus candidatos con hilaridad, como si fuera un chiste, y justifican sus acciones como los que admiten que el senador por el que votaron es amigo de lo ajeno pero que, por lo menos, “reparte”. Eso hace que gente moralmente descartada desde hace años, tenga en sus manos la votación de provincias enteras, donde no dan paso a nuevas opciones porque, gracias al dinero tomado del bolsillo de los votantes, eso es lo más absurdo, han repartido favores comprometiendo el voto de gente que siempre tiene la mano extendida. Eso en los lugares donde los que reciben dádivas devuelven el favor en la urnas.</p>
<p>Pero en estos comicios pasó algo aún más preocupante. Los partidos les pagaban a individuos que tomaban el dinero pero votaban por quien les daba la gana. Eso puede ser visto con simpatía, como la venganza de los que siempre han sido engañados que ahora pasaron a engañadores.</p>
<p>Pero yo lo que veo es la pérdida de la inocencia.</p>
<p>Estamos hablando de un pueblo tan corrompido que es capaz de engañar a los que, en todos los países, se consideran los corruptos por excelencia: los políticos. Entonces, me pregunto, ¿sobre los hombros de quién lograremos avanzar si esta sociedad tiene etiquetas con precios desde sus cimientos hasta su cúpula?</p>
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		<title>Vidas en rebaja</title>
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		<pubDate>Wed, 21 Apr 2010 20:05:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alicia Estévez</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Busqué en internet información sobre ataques de perros y me salió una larga lista. Mientras revisaba los casos, reparé en que la mayoría de los perros involucrados eran de la raza pitbull, la misma de los dos caninos que mataron a un hombre de 53 años el pasado domingo en el entorno de una finca [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.aliciaestevez.com/wp-content/uploads/2010/04/perro-pitbull.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-331" title="perro-pitbull" src="http://www.aliciaestevez.com/wp-content/uploads/2010/04/perro-pitbull.jpg" alt="" width="550" height="407" /></a><br />
Busqué en internet información sobre ataques de perros y me salió una larga lista. Mientras revisaba los casos, reparé en que la mayoría de los perros involucrados eran de la raza pitbull, la misma de los dos caninos que mataron a un hombre de 53 años el pasado domingo en el entorno de una finca en Villa Mella. Lorenzo Fortunato Solano era un padre de familia con cinco hijos que madrugó para ir a trabajar.</p>
<p>Los animales que le arrancaron la vida a mordidas, estaban sueltos en la finca de Kelvin Espejo que en este momento se encuentra detenido al igual que su capataz Nelson Nolasco Pascual, quien tenía a su cargo el cuidado de los perros.<span id="more-330"></span></p>
<p>La noche de la tragedia, los animales se movían a su libre albedrío tras una cerca de alambres que lograron violar atacando al primer transeúnte que tuvo la desgracia de cruzarse en su camino. Ése fue Fortunato Solano. Un hombre humilde, que había ido a buscar unos fósforos prestados donde un vecino, a las cinco de la mañana, antes de salir a reunirse con un amigo para construir una palizada. Los responsables de los perros están acusados ahora de homicidio involuntario.</p>
<p>Supongo que sus abogado alegarán argumentos como que los pitbbul no siempre son violentos, basados en informaciones que, como los ataques de estos animales a personas, pululan por la internet. Aunque allí también describen, como una de sus características, que no sueltan a sus adversarios aunque se rindan. A Fortunato sus asesinos lo destrozaron, mutilándolo y arrancándole miembros.</p>
<p>No imagino una muerte más atroz. Así que estos animales serán domesticables pero es evidente que pueden volverse muy violentos contra seres humanos. Los vecinos de la finca dijeron que los perros de Espejo habían atacado hasta a la esposa del capataz y que también mordieron a varios niños. Pese a ésto, Nolasco Pascual se atrevió a tentar a la suerte y dejarlos sueltos.</p>
<p>Personas que comete acciones como ésa hay en todas partes. En una de la informaciones que leí sobre ataques de perros vi un pitbbul que “saborea” un bebé que alguien le recostó encima. Hay de todo. Pero la diferencia es que esa gente se juega su suerte cuando hace cosas así. Porque los responsables de animales violentos, en sociedades donde las leyes son fuertes, saben que pagarán cada gota de sangre de las víctimas de sus mascotas.</p>
<p>Aquí hay vidas en “rebaja”, el costo es un poco más barato, en especial, si la víctima es un ciudadano humilde. Matar a un pobre, ya sea con un vehículo, una bala perdida o porque soltaste unos perros, puede hacerte pasar un mal rato. Pero no más. Por eso usted ve que en la mayoría de los edificios de construcción los obreros trabajan sin protección alguna, colgados a varios metros del piso, porque sale mas caro comprar arnés que ayudar a pagar la funeraria.</p>
<p>En el caso de los ataques de perros, si observa las muertes que han ocurrido en el país, va a encontrar que siempre son pobres, gente desprotegida. Dios nos libres, pero quizás requerimos de una víctima relevante para reglamentar la cría de estos perros y las medidas de seguridad en su entorno. Algo así como un muerto que salga caro.</p>
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		<title>Sonría, doña Zaida</title>
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		<pubDate>Fri, 16 Apr 2010 13:06:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alicia Estévez</dc:creator>
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		<description><![CDATA[En el libro “Vivas en su Jardín”, las memorias de Dedé Mirabal, ésta hace mención de las compañeras de clases con las que ella y sus hermanas, las heroínas de Salcedo, compartieron en un exclusivo colegio de señoritas en La Vega. Me quedé sorprendida e incrédula cuando leí el nombre de “Zaida Aybar”, pensé: “No [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En el libro “Vivas en su Jardín”, las memorias de Dedé Mirabal, ésta hace mención de las compañeras de clases con las que ella y sus hermanas, las heroínas de Salcedo, compartieron en un exclusivo colegio de señoritas en La Vega. Me quedé sorprendida e incrédula cuando leí el nombre de “Zaida Aybar”, pensé: “No puede tratarse de doña Zaida”. Pero la duda se disipó cuando doña Dedé especifica “Zaida Aybar, de El Seibo”. Así confirmé que se trata de la vecina de toda la vida de mi familia.</p>
<p>Desde hace unas cuatro décadas, la acera de su casa está justo enfrente del lugar a donde llegué siendo pequeñita y del que me marché convertida ya en una mujer. Como todos los provincianos, visito de vez en cuando a mis familiares.<span id="more-327"></span></p>
<p>Antes me sabía los nombres de los vecinos, casa por casa, ahora ya no. A algunos no los conozco ni de vista. Pero unos pocos han sobrevivido y permanecen allí, son los que me hacen volver a encontrarme con la niña que fui. Entre estos figura doña Zaida. Ella nunca se mudó. Siempre ha permanecido en su casona enorme con un jardín muy cuidado que, ahora relaciono con el de las propias hermanas Mirabal, tan sagrado para ellas que hasta forma parte del nombre que doña Dedé dio a sus memorias.</p>
<p>Cuando me entero que doña Zaida fue educada en el mismo colegio que las Mirabal entiendo que fueron, tal vez, las monjas de allí quienes le enseñaron a cuidar con tanto esmero su jardín. Un lugar que siempre me pareció una especie de templo a la naturaleza. Con su césped verde impecable, las trinitarias de mil colores, las rosas y las plantas de hojas anchas, todo distribuido con gran sentido de la armonía y el ornato. La casa de doña Zaida queda en una esquina y yo me colaba para cruzar de una calle a la otra, siempre corriendo, porque a ella no le gustaba que le pisarán el césped. Pese a que tenía empleados y era la cabeza de su familia porque enviudó muy joven, se encargaba personalmente de regar sus plantas.</p>
<p>La recuerdo con la manguera en la mano dando órdenes al jardinero para sacar la mala hierba y las hojas secas. Mi papá, que durante mucho tiempo tuvo la fotografía como hobby, tomó una imagen que me llena de nostalgia en la que mi hermana Isabel y yo aparecemos junto a doña Zaida en el jardín, mientras ésta sostiene su inseparable manguera para regar las plantas. Yo era una niñita y ahora debo tener la misma edad que ella en esa foto y me pregunto cómo es que en tantos años, durante los que conversamos a veces por largo rato, nunca mencionó que compartió pupitre con las Mirabal.</p>
<p>¿Cómo es que nunca se ufanó de algo que cualquiera habría exhibido hasta con vanidad? Después, entiendo que no es tan extraño si partimos de que también me tomó décadas enterarme que su esposo había sido legislador durante el gobierno de Juan Bosch. Lo supe por casualidad, hace un par de años, cuando observaba un mural que tiene en el recibidor de su casa. Allí están los recortes con las imágenes del hombre que nunca tuvo un sustituto en su vida.</p>
<p>Esas fotos se encuentran cerca del lecho en el que hoy, doña Zaida enfrenta una enfermedad difícil. En ese lugar espero que sonría cuando escuche a sus vecinas de toda la vida leerle esta columna.</p>
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